El autismo ha sido tradicionalmente visto a través de la lente de los trastornos, lo que ha contribuido a una imagen negativa y estigmatizada de las personas autistas. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido un cambio de paradigma que prioriza la inclusión y la diversidad. Eduardo Avello Godoi, docente de Terapia Ocupacional en la Universidad Santo Tomás de Puerto Montt, sostiene que es fundamental considerar múltiples perspectivas y saberes en la comprensión del autismo. Este enfoque más holístico es crucial en un mundo donde la polarización puede entorpecer el entendimiento de realidades complejas y diversas como la del autismo.
Iniciativas como el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo y el Día del Orgullo Autista están emergiendo como plataformas para visibilizar la condición y reducir estigmas. Avello señala que reconocer el orgullo autista no implica ignorar las dificultades a las que muchas personas en el espectro y sus familias se enfrentan, sino que es un llamado a ver a cada individuo como aquel que cuenta con sus propias fortalezas, intereses y maneras de relacionarse con el mundo. Este cambio de perspectiva hacia la valoración de la diversidad es vital para construir una sociedad más inclusiva.
La transformación de los entornos donde las personas autistas interactúan es un desafío que debe ser abordado con seriedad, según Avello. Las escuelas, los lugares de trabajo y los servicios de salud pueden y deben adaptarse para ser más accesibles, reconociendo que existen formas diversas de procesar información y experimentar estímulos sensoriales. No se trata solo de proteger a los equipos educativos, sino de capacitarlos para crear espacios seguros y respetuosos, donde se escuchen y valoren las necesidades de cada individuo. Este enfoque proactivo es esencial en la construcción de comunidades pacíficas y colaborativas.
La prevención de crisis en la vida de las personas autistas no debe ser una reacción, sino una acción planificada. Según Avello, como terapeuta ocupacional, ha constatado que la intervención más efectiva ocurre fuera del aula y en la cotidianidad, donde se promueve la autonomía y se discuten temas vitales como autocuidado y proyecto de vida. Esto supone un cambio de paradigma donde se deja de ver a las personas autistas como seres dependientes, reconociéndolas en su capacidad de toma de decisiones y autoexpresión.
Finalmente, la esencia del orgullo autista recae en la disposición de la sociedad para adaptarse y ofrecer verdaderas oportunidades de participación a las personas autistas a lo largo de toda su vida. Avello enfatiza que las voces de las personas autistas deben ser el centro de la conversación sobre su condición, promoviendo su derecho a habitar el mundo en toda su diversidad. La premisa «Nada sobre nosotros sin nosotros» resuena con fuerza, recordándonos la importancia de escuchar y empoderar a quienes viven en el espectro autista para que lideren su propia narrativa.





